Entrevista al Dr. Rafael López López

Entrevista al Dr. Rafael López López, Jefe de Oncología Médica del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela.

“La medicina personalizada, los nuevos tratamientos y las mayores supervivencias nos obligará a cambios estructurales y organizativos”

¿Cómo recuerda su época de estudiante y por qué se decantó por la Oncología?

Soy de un pequeño pueblo de Orense, por lo que estudié según la forma habitual de esa época, en seminarios y colegios de curas. No éramos una familia de médicos ni había tradición de estudiar Medicina. Pero yo tenía clara mi vocación y me fui a la Autónoma de Madrid a estudiar la carrera. Hice la especialidad en el Hospital General de Asturias y al terminar conseguí una beca de la ESMO, gracias a la cual me fui dos años a Ámsterdam. Después monté la Unidad de Oncología en el Hospital de Vitoria y años más tardes volví a mi tierra, Galicia, a Santiago. La Oncología me parecía una disciplina con muchas posibilidades, que tenía una gran capacidad de mejorar los resultados e incorporar nuevos conocimientos. Dentro de las especialidades médicas me parecía la más atractiva por el futuro que tenía.

¿Qué diría que diferencia sus inicios profesionales de los de los jóvenes que quieren adentrarse hoy en día en el campo de la Oncología?

Creo que los actuales estudiantes y recién licenciados posiblemente tienen mejores expedientes que los que teníamos nosotros y mayor conocimiento técnico y científico. Son más pragmáticos y también más materialistas. Sin embargo, en mi generación éramos más altruistas y creo que teníamos mayor ilusión.

Una de las facetas del oncólogo es la de ser, además de médico, investigador. Con 24 horas que tiene el día, ¿es posible separar la vida personal de la profesional?

Afortunadamente creo que consigo separar la profesión de mi vida personal, pero soy de los que se siente médico las 24 horas del día y lo llevo profundamente engarzado en mis genes. Me considero médico antes que trabajador, es una cuestión vocacional.

Las esperanzas del sector médico están puestas en la investigación mientras que desde las administraciones la inversión en I+D continúa descendiendo. ¿Hay falta de comunicaciones entre los políticos y los expertos?

Sí, así es. Todos los comienzos, cambios e innovaciones a lo largo de la historia han sido difíciles e incluso incomprensibles. En estos momentos es preciso comenzar un cambio y lo que más me preocupa es que tendemos a no ser independientes ni libres, profesionalmente hablando. Además, existe una falta de responsabilidad que nos impide asumir riesgos como colectivo.

Siempre se ha dicho que España no tiene nada que envidiar al resto de países europeos en cuanto a investigación y tratamientos. ¿Está de acuerdo?

No es que la Oncología en España sea mala, al contrario, tiene un alto nivel, lo que no me atrevo a decir es si somos mejores que el resto, principalmente porque no medimos los resultados. Todavía no somos capaces de evaluar los resultados, no hay un registro de tumores que cubra un porcentaje importante de la población y que nos de datos globales, por lo tanto no podemos saber si somos mejores o peores que otros países.

 

¿Cree que la población está concienciada acerca de la necesidad de prevenir el cáncer?

La población está relativamente concienciada, lo que pasa es que es difícil llevar una vida perfectamente sana. Acudir a las revisiones periódicas produce miedo, angustia, consume tiempo, no se le da importancia a nivel personal… Todos somos conscientes de eso pero a la población hay que educarla y los que tenemos que dar ejemplo, igual no damos todo el ejemplo apropiado: los médicos no deberíamos fumar, deberíamos mantener el peso, llevar una vida saludable, etc… La profesión de médico ha de ser ejemplarizante.

¿Qué opina de la aplicación de criterios coste-efectividad en los tratamientos en determinados diagnósticos/pacientes?

Globalmente es una buena medida porque estandariza en cierto sentido los resultados y puede ser hasta muy equitativa. Lo que pasa es que hay que poner muchas excepciones. No estamos tratando enfermedades sino enfermos. La equidad queda muy bien cuando hablamos en público o lo hacemos sobre los demás, pero cuando pensamos en nosotros mismos pueden saltar todas las alarmas. Es complicado porque al final de lo que estamos hablando es de un acto médico.

En el servicio que usted dirige anualmente se diagnostica una media de más de 1.500 casos de esta enfermedad. ¿Están los servicios de Oncología preparados para el aumento de la incidencia que se registra año tras año?

Yo creo que España en términos generales necesita una reorganización, incluyendo la de la Oncología. Llevamos muchos años sin que haya reformas y cambios organizativos y todo necesita movimiento. En el hospital sí estamos preparados para atender a los 1.500-1.600 pacientes que tenemos cada año, pero tenemos que pensar más allá, en la medicina personalizada, en nuevos tratamientos y en mayores supervivencias y eso nos obligará a cambios estructurales y organizativos.

¿Cómo se concretarían estos cambios?

El modelo de muchos hospitales pequeños muy cerca de la población y que cubran todas las necesidades es inviable técnicamente, no solo económicamente. Ese es un modelo pensado en una Medicina de hace 30 años, donde había dificultades en las comunicaciones, donde había enfermedades agudas que se curaban con un simple antibiótico u operación y no el sistema actual, donde 100 km es un desplazamiento rápido y las enfermedades son mas crónicas. Deberíamos apostar por hacer una red de hospitales con distancias comprendidas entre los 100-150 km, donde las primeras maniobras diagnósticas se localicen en las consultas médicas de Atención Primaria o en el hospital comarcal. Ante una sospecha de tumor se derivaría al paciente a los centros de referencia donde, de una forma extremadamente rápida, se hiciera un diagnóstico y se iniciara el tratamiento. La telemedicina o la teleasistencia permitirían un control y supervisión por parte del especialista de los tratamientos crónicos, con un seguimiento por parte del médico de AP o incluso en el domicilio del paciente. Hoy en día tenemos que ser más rápidos, actuar de una manera más eficiente y con mucha más calidad técnica para devolver a los pacientes a su medio lo antes posible. Creo que la aportación de las nuevas tecnologías al sistema sanitario va a ser una revolución en los próximos años.

Como patrono de la Fundación ECO, ¿qué cree que puede aportar la Fundación a la Oncología española?

ECO nació de una forma muy ilusionante e intenta centrarse en la calidad de la Oncología de una manera independiente. Pretende también ahondar y profundizar en la excelencia sin tener demasiadas ataduras o sin que te supervisen o fiscalicen otros agentes externos, que ya lo hacen en la vida diaria. La independencia es la mejor virtud de la Fundación ECO, lo que nos permite una libertad que en otras situaciones no podemos tener.

Sobre la Fundación ECO

La Fundación ECO es una plataforma de expertos formada por jefes de servicio de Oncología Médica de los principales hospitales españoles. Está orientada a conseguir la excelencia y la calidad en la Oncología y por ello busca y desarrolla soluciones y herramientas que permitan avanzar en la lucha contra el cáncer. Los profesionales que integran la Fundación ECO fomentan la calidad de la especialidad en tres ámbitos: asistencia al paciente, formación especializada e impulso de la investigación.

Departamento de comunicación de la Fundación ECO

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